La Consultación es una coalición de trece organizaciones independientes de la Iglesia
Episcopal que están comprometidas con la paz y la justicia. Asistimos a la Convención General 2009 en Anaheim
con el conocimiento claro de que la Iglesia Episcopal ha llegado a un momento decisivo en la historia. Por lo tanto, es crucial
que expongamos los imperativos de lo que creemos y para los cuales hemos sido llamados.
Ratificamos la bondad
de toda la creación.
Unimos nuestras voces a la voz de Dios quien declaró
que toda la Creación "es muy buena".
Honramos la imagen de Dios en cada uno de nosotros y en toda la Creación.
Estamos enlazados de manera inextricable en una
red interdependiente de la Creación.
Hemos pecado y no hemos logrado nuestras metas.
No reconocemos la imagen de Dios ni de Cristo en los demás ni en
nosotros.
Con nuestras
acciones e inacciones, contribuimos a una cultura de avaricia, dominación y violencia.
En la Iglesia Episcopal, somos cómplices
de este pecado.
Reafirmamos
las promesas de nuestro pacto bautismal
para continuar con la comunión y enseñanza de los apóstoles, cuando partimos
el pan y elevamos oraciones;
para perseverar en la resistencia contra el mal y, cuando caemos en el pecado, para arrepentirnos y regresar al Señor;
para proclamar por
medio de la palabra y el ejemplo la Buena Noticia de Dios en Cristo; `
para buscar y servir a Cristo en todas las personas, amando a nuestro
prójimo como a nosotros mismos;
para luchar por la justicia y la paz entre todos los pueblos y para respetar la
dignidad de cada ser humano.
Por lo tanto, pedimos a la Iglesia Episcopal, reunida en esta Convención General 2009, lo siguiente:
1. Continuar la reforma de la Iglesia.
Preparar a todos los bautizados para su ministerio en el mundo y para su participación
en el gobierno y la misión de la Iglesia en todos los niveles de su vida.
Deshacerse
de todos los obstáculos canónicos para ejercer el ministerio bautismal completo en toda la vida de la Iglesia.
Ajustarse a los cánones de la teología bautismal como se encuentra
en el Libro de Oración Común.
2- Mantener el principio histórico de la autonomía de las Provincias en la
Comunión Anglicana.
Reafirmar nuestra Alianza con Dios en el bautismo.
Celebrar la característica única de la organización política
de la Iglesia Episcopal.
Expresar
nuestra solidaridad con la Iglesia Anglicana de Canadá en su rechazo de cualquier Alianza Anglicana.
3. Invertir en la justicia económica
y eliminar la pobreza.
Apoyar completamente las metas del
Programa de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas, que incluye la asignación de 0,7% de fondos del gobierno.
Propugnar la justicia para los trabajadores, incluido el derecho para organizarse
libremente.
Propugnar un programa de atención médica nacional con pagador
único para asegurar la atención médica para todas las personas.
Apoyar políticas de jubilación equitativas en la Iglesia.
Pedir una prórroga para las redadas
en el lugar de trabajo y en residencias privadas por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (Immigration and Customs Enforcement, ICE).
4. Arrepentirse e indemnizar por actos de esclavitud.
Encargar un informe que reconozca este capítulo
en nuestra historia, describa la culpabilidad de la Iglesia y haga recomendaciones en cuanto al resarcimiento.
Apoyar las diócesis cuando examinen su responsabilidad
por esta violación de los derechos humanos básicos.
Apoyar el resarcimiento y la legislación gubernamental.
5. Desmantelar el racismo y la opresión.
Renovar las llamadas a todas las diócesis y los seminarios Episcopales para exigir capacitación
sobre antirracismo.
Lograr
una representación inclusiva en todos los ámbitos de liderazgo de la Iglesia.
Pedir la finalización de la discriminación
y la injusticia contra los inmigrantes, y dejar de tratarlos como chivos expiatorios.
6. Finalizar la cultura de la violencia.
Trabajar para la finalización de la violencia
contra las mujeres, los niños y las minorías sexuales y de género en todo el mundo.
Trabajar para cambiar las prioridades del presupuesto
federal que impulsa la cultura de la violencia a costa de la salud y el bienestar nacional y la paz en el exterior.
Incluir en el entrenamiento hacia Una Iglesia Segura
una orientación sobre cuestiones de violencia doméstica y respuestas adecuadas.
Admitir la violencia inherente en el uso del lenguaje
del culto que no es inclusivo, expansivo ni hospitalario.
Educar sobre el tráfico humano y trabajar para su eliminación.
Finalizar la financiación de la violencia
contra el pueblo palestino.
Rechazar el uso de estrategias militares para ataques preventivos y la actual política militar de los Estados
Unidos de "dominación total".
7. Construir una cultura de paz.
Pedir la finalización de las guerras en Irak y Afganistán y poner énfasis en las negociaciones,
la diplomacia y la reconstrucción.
Agregar estudios de no violencia, justicia y paz a los planes educativos de todas las escuelas, los colegios y los
seminarios Episcopales.
8.
Adoptar la inclusión total de todos los bautizados en todos los sacramentos.
Afirmar que todas las órdenes del ministerio están abiertas a todos los bautizados que estén
calificados de algún modo.
Instar a los clérigos a negarse a funcionar como magistrados civiles en el matrimonio y volver a afirmar su
autoridad para bendecir a todas las relaciones fieles.
9. Salvar a la Tierra de catástrofes ambientales.
Exigir (o ratificar) auditorías de energía
y medidas de conservación detalladas, que incluye el reciclado, en todos los programas y establecimientos de la Iglesia
Episcopal.
Comprometer
a la Iglesia Episcopal a que adquiera su energía eléctrica de recursos renovables.
Pedir al gobierno federal que provea los fondos
completos para el Environmental Protection Agency
Superfund (Superfondo de la Agencia de Protección
al Medio Ambiente).
Pedir al gobierno que se comprometa una vez más con los Protocolos de Kyoto.
10. Instar a la atención
nacional reiterada sobre el VIH/SIDA.
Propugnar la educación sexual y sobre el VIH/SIDA en instituciones públicas, especialmente
para jóvenes.
Trabajar
para eliminar el estigma y la discriminación, los obstáculos principales para lograr la atención y prevención
eficaces contra el VIH/SIDA.
Apoyar los proyectos de ley que soliciten a los estados que proporcionen cobertura Medicaid para todas las personas
que sean VIH positivas.